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REDACCION

El día de la toma de posesión de Monseñor Crispín Ojeda Márquez en la ciudad de Tehuantepec, Oax, el 26 de septiembre del 2018, fue memorable para los fieles católicos del istmo de Tehuantepec, porque es el décimo obispo que desde 1891 a la fecha han tomado las riendas de esta  región tan bendecida de Dios.

Llegaron 16 obispos, el cardenal e la arquidiócesis de México Mons. Carlos Aguiar Retes  representando a todos los obispos de México que en comunión de fe, se mantienen obedientes  a los designios de Dios. También asistieron 23 sacerdotes de otras diócesis de México, dos diáconos  y los 43 sacerdotes diocesanos y padres  misioneros Oblatos y otros que ayudan en las misiones parroquiales. Los 12 seminaristas, religiosas y fieles católicos que asistieron tanto en la catedral como en el estadio donde se celebró la misa fueron un poco más de 3 mil personas que hicieron sentir el día lleno de la presencia de Dios. Asistieron también las autoridades civiles como la presidenta municipal Yesenia Nolasco Ramírez y un representante del Gobernador del Estado Alejandro Murat Hinojosa y shuanas y shelashuanas de Tehuantepec, que son los custodios de las iglesias de Tehuantepec.

La jornada comenzó con un desayuno en los pasillos del obispado y luego una conferencia de prensa con los periodistas a las 9:00 a.m. donde el Obispo Crispín contestó a las inquietudes de los comunicadores junto con el Nuncio Franco Coppola, el Arzobispo  de Oaxaca y  el administrador diocesano Lucio Santiago. Las preguntas de los periodistas giraron en torno a la situación de la diócesis en la emergencia de la reconstrucción de iglesias y casas de las personas dañadas en la región, hubo quién preguntó sobre el caso de los 43 desaparecidos de Ayotzinapan y  lo que opina la iglesia sobre la situación actual en el gobierno que termina y el que se va, entre otras cosas. Las respuestas del obispo Crispín y del nuncio como de sus acompañantes en la conferencia de prensa giró en torno al deseo  de que todo sea para bien de todos, el bien común y que las promesas hechas en campaña por parte del  gobierno electo no se transforme en desilusión porque esto puede provocar más problemas sociales. Y en referencia a la reconstrucción y la acción de la iglesia en la desgracia del terremoto vivido el año pasado, el administrador diocesano Padre Lucio y el Padre Leónides encardado de pastoral social informaron que se ha atendido repartiendo más  de 1000  toneladas de víveres entre los más desprotegidos y las acciones en comedores comunitarios y reconstrucción de casas por medio de instituciones católicas, aunque el INAH(instituto Nacional de Antropología e Historia), ha dicho  que existen los recursos de un seguro para reconstruir  los edificios que son patrimonio de la nación serán reconstruidos en los próximos 4 años atendiendo  primero a los de más urgencia. La iglesia tiene medios e instituciones para ayudar a reconstruir a corto y largo plazo-según dijo el Nuncio Franco Coppola- y el Obispo Crispín tiene los contactos para hacerlo. Es labor de la iglesia evangelizar y promover los valores-dijo el obispo Crispín, a pregunta expresa de periodistas católicos- Y continuar el plan diocesano de pastoral y lo que pidan de nuevo.

Después de la conferencia de prensa dirigida por la comisión diocesana de comunicación social a cargo del Pbro. Lic. J.Jesús Gutiérrez, quien también coordinó la conferencia de prensa y la acreditación de los periodistas locales, nacionales e internacionales, se dispuso todo para la para la profesión de fe en la catedral que abarrotada de fieles escucharon la confirma de que don Crispín sería fiel a los mandatos de Dios y de la Iglesia, obediente al Papa Francisco y continuador de la obra de Jesucristo en la tierra.

En la ceremonia, el administrador diocesano, el padre lucio dirigió unas palabras a MonseñorCrispín donde le describía a grandes rasgos la realidad pastoral y social de la diócesis y los retos que esta requiere en las circunstancias de desgracia que nos ha dejado no solo el terremoto del año pasado sino tantas otras realidades que requieren atención.

Vivido ese momento de oración con los fieles y de comunión con toda la iglesia universal con la presencia de obispos, sacerdotes, religiosas y 5 representantes de colegios, parroquias y áreas de pastoral de la diócesis con los invitados, se salió de la catedral para una procesión por los barrios de Tehuantepec saludando a la gente que recibía con felicidad al décimo obispo de Tehuantepec. En el trayecto, pasando por los barrios del centro, san Sebastián, San Juan Guichivere, san Pedro Vishana hasta llegar al campo agricultura, los fieles católicos y algunos curiosos saludaban con amor al nuevo obispo. El calor superaba lo normal, llegando a más de 39 grados centígrados con sensación térmica más alta, pero aun así con guayabera blanca, el obispo Crispín junto con sus acompañantes, caminó presuroso y alegre saludando y bendiciendo a sus fieles hasta llegar al estadio que estaba cubierto por una gran carpa que daba sombra a los más de tres mil asistentes. Ingresó por el pasillo central y recibió vivas y aplausos hasta comenzar la misa.

En la santa misa se mostró el documento que el papa Francisco hacía constar que el décimo obispo de Tehuantepec, en comunión con la iglesia universal dirigiría esta nueva etapa de la iglesia local. El nuncio apostólico invito a escuchar la palabra de Dios y los mensajes sin aplicárselos a otro que no sea más que a quien lo escucha. Recordó que el papa Francisco tiene en su corazón a la diócesis de Tehuantepec desde que supo del terremoto y por eso de manera presta nombró al nuevo obispo. También recordó a los fieles que el papa Francisco tiene unas prioridades y preocupaciones en la pastoral que son:la familia, los jóvenes, los niños, las vocaciones sacerdotales y consagradas y los pobres. Y esa es la tarea que se nos encomienda con una misión casa por casa.

El obispo Crispín en su mensaje de agradecimiento dijo “que no venía como dueño de la iglesia”sino que venía a cosechar lo que sembraron los 9 obispos anteriores a él. A regar y cultivar, y en lo que fuese posible sembrar algo, pero también a podar, si era necesario.

En la Santa  Misa, entre cantos, oración y gozo, todos los participantes venidos de la selva, de la sierra, la montaña, el valle y todas las parroquias de la diócesis de Tehuantepec representando a mestizos, indígenas de 9 culturas y visitantes, junto con los pastores de la iglesia, los obispos, se pudo sentir la presencia del Espíritu Santo que fortalecía los corazones heridos por tantas desgracias, pero que ahora como bálsamo de amor, la Iglesia madre con la llegada del décimo obispo, el papa Francisco, daba una caricia divina a todos los asistentes y a los que se unían en oración desde donde quiera que se participaban por medio de las redes sociales, la radio y la televisión.

Luego de la misa, hubo  comida para todos, y   con cantos y  bailables de la región, se alegró el momento. El compartir de tiempo, vida y pan fortaleció a los asistentes que regresaron fortalecidos a sus comunidades a iniciar otra etapa más en la iglesia diocesana ahora con la certeza de que “Yo estoy con ustedes”, recordando las palabras de Jesús que están en el escudo episcopal del décimo obispo de Tehuantepec que caminará con su pueblo, pero que pide que colaboren con él en esta gran tarea. Todos, sacerdotes, colegios católicos, comunidades parroquiales –les dijo el obispo Crispín- juntos conmigo, haremos que el resultado sea mejor.

Terminado el evento, todos regresaron a sus lugares de origen, tanto los visitantes de otros Estados de la República como los católicos de la región del Istmo de Tehuantepec. Los agradecimientos se hicieron para todos los asistentes y para los que participaron en la organización del evento que salió bien organizado-según comentarios de muchos asistentes-